Los árbitros peruanos están pasando por sus peores días. Les rompen la cabeza, los jalan en los exámenes internacionales, apenas si los programan fuera, y ya no contamos las críticas semanales por algunos errores groseros en el campeonato local. Su imagen está tan en el piso, que ya la detención de George Buckley en Chile por consumo de Marihuana parece un mal chiste. El problema es que es real, y eso no da mucha risa.

Según un audio de la Radio Cooperativa de Chile recogido por elcomercio.com.pe, Buckley, que era hasta hace poco uno de las promesas del arbitraje peruano, fue detenido ayer en Chile por un caso de posesión de marihuana hace 12 años en ese país y --obvio-- ya no dirigirá el partido entre el Unión Española local y La Equidad de Colombia por la segunda ronda de la Copa Sudamericana.

Luego de interrogarlo, al Décimo Juzgado del Crimen de Santiago le quedó claro que Buckley tuvo sus horas locas allá por 1997 cuando estudiaba en ese país, y que ahora es un tipo respetable --que es distinto de respetado-- y lo dejó libre, pero ya el terno se había ensuciado.

La Confederación Sudamericana de Fútbol designó a Víctor Hugo Carrillo, otro árbitro nacional para reemplazarlo en el partido y el divertido Buckley estará de regreso al país libre, aunque con un poquito de polvo y paja.

¿Se debe juzgar a Buckley por haber consumido marihuana en Chile? No creo. A menos que se pruebe que lo sigue haciendo y que por eso se equivoca. Sería la misma razón por la que la gente condenó con su voto en contra a Vargas Llosa en las elecciones del 90 y nos puso en bandeja a Fujimori. El tipo, insisto, es tan respetable que este año estuvo a punto de retirarse del arbitraje. Ahora se debe estar arrepintiendo de no haberlo hecho.

Lo indiscutible es que el tema sí mancha más la imagen de los árbitros locales, tan venida a menos. Igual tienen algunas cosas admirables. Por ejemplo, con todo el apanado mediático que reciben, todavía les quedan ganas de celebrar su día.